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Un coche eléctrico en plena carga.
Un coche eléctrico en plena carga.

Los coches de combustible fósil tienen los años contados y los motores con emisiones cero o reducidas ya están aquí para tomar el relevo. Pero este cambio de tendencia (impulsado desde los gobiernos nacionales y los organismos internacionales) no tiene porque producirse de una única manera en la que los motores de combustión se quedan en el desguace mientras nuevos modelos más eficientes ocupan su lugar. 

Ford ya ha probado el uso de este nuevo biocombustible en su línea de furgonetas Transit y, de momento, los pronósticos son positivos.

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Como una corriente que lleva ya un cierto tiempo en funcionamiento y que toca todos los ámbitos de la vida, el retrofitting puede aplicarse también a los vehículos y renovar su mecánica para que sean sostenibles sin tener que buscar (y pagar) un nuevo modelo.

Retofit significa incorporar nuevas tecnologías a funcionamientos más antiguos. En este caso consistiría en convertir la mecánica de un vehículo de combustión en eléctrica. En Francia y desde el año pasado esta práctica es toda una realidad apoyada por empresas como Renault y por el Gobierno galo, que facilita diversas subvenciones para abaratar los costes, además de facilitar la legalización y la circulación de estos modelos.Se calcula que, por ejemplo, transformar un Renault Clío en un eléctrico costaría alrededor de 13.000 euros y, aunque su autonomía sería menor que la de un vehículo más moderno, bastaría para los recorridos urbanos diarios. 

Cómo transformarlos

La lógica es sustituir toda la mecánica interna por un sistema de propulsión eléctrico con batería. Aunque en España todavía no se cuenta con el nivel homologación de estos vehículos ni de ayudas como en Francia, sí hay varias startups como Ic2Ev, Elektrun Cars, eCoche y Little Cars que ayudan a los conductores en el proceso de conversión.

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El primer paso consiste en extraer el motor de la carrocería y, en ocasiones, este proceso requiere la retirada de otros elementos anexos como el depósito o el sistema de escape. Después, hay que elegir un propulsor eléctrico que funcione, adaptarlo y modificarlo para que encaje en el armazón del antiguo coche y conectarlo. En este paso son necesarios cables, adaptadores y diversos elementos que permitan una instalación satisfactoria y un buen acople. 

Una vez que el coche está acabado y a punto, en un proceso que puede durar un par de semanas, toca legalizarlo. La homologación de esta transformación en España es un proceso lento y costoso que parte del Real Decreto 866/2010, que se encarga de la tramitación de reformas realizadas a los vehículos después de su matriculación, y del Manual de Reformas, aunque el primero remite a la legislación europea. La aplicación de estas normas a la transformación de algunas características de modelos antiguos puede ser algo inexacta. 

Desde Elektrun Cars señalan que para poder circular con un coche retrofit se necesitan tres documentos: proyecto técnico, certificado de conformidad de servicio técnico de reformas autorizado y certificado del taller que ha realizado la reforma. No todos estos documentos son fáciles de conseguir ya que la normativa, por el momento, es muy ambigua y no hay nada específico relativo a este tipo de vehículos reformados. Lo mejor es contar con una empresa especializada que se encargue del papeleo para poder disfrutar de un vehículo convertido.

https://www.20minutos.es/motor/movilidad/puedo-transformar-mi-coche-de-combustible-fosil-en-uno-electrico-4668137/